La memòria ets tu

La memòria ets tu es un libro que me “recomendó” mi jefa. Lo pongo en entrecomillado porque realmente lo que me dijo fue que siempre pensaba en mí cuando se lo leía. Me entró tal curiosidad que ni acabé el que me estaba leyendo en ese momento, me lo compré y empecé a leerlo.

Lo escogí en catalán porque pensé que Albert Bertran lo hubiese escrito en catalán pero no, lo escribió en castellano. Así que si intentáis leer en el idioma original del autor como intento hacer yo, tener esto en cuenta.

Cuando terminé el libro seguí pensando en el título y aún a veces le doy vueltas. De dónde habrá salido. Sin embargo, poca importancia tiene ya que no puede existir libro más tierno sobre la faz de la tierra.

Este sería el gran adjetivo como lo cualificaría: tierno, adorable, con una historia de amor, coraje, respeto y protección que dejan sin aliento. Un amor verdadero que llega hasta el fin de los días y incluso entonces, lleno de sorpresas.

Es también un libro muy duro: a veces me faltaba el aliento. Su protagonista, un crío inteligente, listo, educado y buena persona se encuentra en medio del estallido de una guerra civil que se encarniza especialmente con la ciudad de Barcelona. Junto con su madre, huyen de la ciudad condal en busca de una salida. Y la salida le abre puertas, y escapatorias, y violencia, y mendicidad, y heridas, y hospitales, y conocer gente mala, otra gente buena y otra gente famosa. La vida lo lleva por caminos insospechados en los que se ve inmerso y por los que no puede dejar de correr. Es la historia también de la amistad, de la supervivencia y de un pasado especialmente duro para Catalunya.

Sus páginas encierran notas de ficción que te hacen recuperar la sonrisa y los pies en la tierra porque su adrenalina y buena literatura te engancha en unas páginas llenas de hechos históricos reales. Y siempre, desde la neutralidad y desde la óptica de las ganas de vivir.

La memòria ets tu se ha ganado a pulso un buen asiento en mi corazón. Muy, muy recomendable.

Patria

Había oído hablar tanto del autor como del libro incesantes veces: “Patria“, “Fernando Aramburu“. Una y otra vez. Honestamente, cada vez que oía “Patria, el libro de Fernando Aramburu” se me venía a la mente la imagen de un libro largo y tedioso tipo Los Pilares de la Tierra. Y no me apetecía mucho, la verdad.

Así que sí, fue HBO con la versión seriéfila del libro la razón que finalmente me impulsó a leerlo. Después de La Verdad sobre el Caso Harry Quebert no sabía si estaba de humor para algo muy serio. Me encantó equivocarme.

¿Qué hay que decir que no se haya dicho ya? Aramburu realmente envuelve al lector en cada una de las vidas que se entrecruzan y descruzan en un destino violento e injusto. La historia se desarrolla a través de dos familias que fueron muy amigas hasta que el terrorismo las separó. Cada personaje tiene unas características fuertemente marcadas y los pocos detalles que se van sabiendo de sus biografías ayudan a entender algo de lo que se vivía en esa aura de terror. Cada uno de ellos tiene sus capítulos dedicados, como cuenta Aramburu al final del libro para que nadie despunte. Se nota cuando lees la novela aunque yo algunas veces hubiese querido más páginas de determinados protagonistas, por ejemplo de Bittori.

El uso estilístico fue un poco choque para mí: muy hosco, seco, rápido y sin florituras (no diré soso porque aunque palabras sencillas, grandes significados); pero sí que viniendo de los últimos dos libros que había leído fue un cambio radical. Me gustó que la novela se sitúe en un pueblo real (y que no sé cual es porque nunca he vivido allí) y que el autor con poca descripción consiga transportarte entre sus calles, bajo la lluvia, a lo largo de los paseos.

Sabéis que siempre leo opiniones y críticas antes de escribir para decir algo más interesante que si me ha gustado o no. Así que después de haberlas leído, reconozco que me sitúo con aquellas críticas que se confiesan perplejas de las alabanzas y del gran éxito de la novela. Me ha gustado mucho, no me malinterpretéis; pero coincido en que cuando la acabé, no tuve la sensación de haber cerrado una novela increíble, o una historia intensa o unas páginas de incalculable valor. Me decepcionó en cuanto a las entrañas: no dice muchas más cosas nuevas que las que no pudiera saber o me pudiera imaginar. No ahonda en técnicas y estrategias de la banda, el contexto político y social, los ánimos de la sociedad vasca, ni menciona lo que se decía en los debates que seguramente surgían, …

A falta de ello, lo que acabas haciendo es pensar que los personajes son las cápsulas de la sociedad rota que intenta hacer vida en días horribles. Por ello quizá aceptas su caricaturización y su simpleza. Que Joxe Mari acabe formando parte del comando se puede entender y es lo esperable. Son precisamente aquellas personas las que no te esperas que acaben integrándose en ella o la defiendan a cal y canto lo que me interesa saber. ¿Qué piensan? ¿Porqué se unen? Qué ven en ella? Me hubiese gustado saber también más cosas sobre el funcionamiento de la organización. Y finalmente me hubiese gustado saber los pensamientos del resto de la gente del pueblo, de la ciudad, de los alcaldes y alcaldesas, de como se desenvolvían alrededor de los crímenes, … Pero bueno, es verdad que es una novela y que esta no es su función.

A pesar de todo, sí; es una novela que recomiendo: te da una aproximación seguramente bastante ajustada de unos momentos muy complicados a través de unos personajes con los que es fácil compenetrar.

Ah y aún no he visto la serie.

The truth about the Harry Quebert Affair

Yo que venía muy contenta a escribir un poco lo que me había parecido el libro de Joël Dicker y ahora estoy un poco desanimada.

Antes de leer un libro, me miro un poco la sinopsis o no leo nada por que me fío de lo que me recomiendan. Sin embargo, antes de escribir en el blog lo que me parecen sí que leo otras críticas para ver puntos que se me puedan haber escapado, acabar de saborear técnicas literarias o bien para aprender a leer los libros no solo por su historia sino por su trasfondo, mensajes, metáforas y simbolismos.

The truth about the Harry Quebert Affair (616 páginas en versión Kindle) ha sido (creo recordar) el primer libro de novela negra que he leído jamás. Nunca, ni de pequeña, me había acercado al género ya que los consideraba soberanamente superfluos. Y he de decir que me alegra haberme estrenado en esta tipología con Joël Dicker; este escritor suizo que con solo 27 años alcanzó la fama con este volumen. El Principito de la novela negra, lo llaman.

Quizá en su lengua original a nivel literario es otra cosa pero en inglés, la verdad es que la prosa es muy sencilla, muy fácil de entender y de seguir y sin muchas figuras que la conviertan en una obra técnicamente maravillosa. Va a lo directo. Y la verdad es que se agradece por que, aún así, hay momentos de la trama que se hacen un poco pesados y da la sensación de que el autor estira el momento a propósito. Pero lo perdonas cuando vas descubriendo trocitos de verdad sobre el asesinato de Nola Kellergan, una niña de 15 años que desaparece fatídicamente un verano de 1975 en Aurora (New Hampshire) y no es hasta 33 años después que desentierran su cuerpo. Vives la historia a través de Marcus Goldman, el pupilo de Harry Quebert (acusado de ser el asesino de la chica), cuando se traslada al pueblo para dar apoyo moral y defender a su maestro, a capa y espada, con la verdad.

Los personajes entran poco a poco al principio y acaban configurando un variado y pintoresco elenco en los que algunos te gustan más que otros a la vez que vas haciendo tus cábalas para intentar adivinar el desenlace. Una novela bastante trepidante, que engancha y que te deja cierta sensación de vacío cuando termina. Dicen que es una novela negra pero a mi lo que realmente me pareció fue una gran y triste historia de amor profunda y rota; no solo entre Harry y Quebert sino también entre Quebert y Marcus Goldman y otros personajes. Algo bastante humano para algo tan superfluo.

No pareces muy desanimada hablando del libro, me diréis; y es que no quita que lo haya disfrutado y saboreado durante muchos minutos en tren. Pero sí que es verdad, visto ahora en perspectiva y después de haber leído la crítica de Víctor M. González, que la historia de Dicker resalta y ensalza simplemente los caracteres masculinos y minimiza y satiriza los personajes femeninos presentándolos casi vacíos, ninguneándolos y potenciando ciertos estereotipos. Leyendo el libro recuerdo pensar en un par de momentos que me parecía una lástima que el autor lo hubiese escrito en primera persona por que no podía saber más sobre Nola. Y ahora he visto no solo que fue una reacción normal sino que es algo que me pasó con otros personajes.

¿Qué os ha parecido a vosotros y vosotras?