Inicio » Cultura » خان الخليلي

خان الخليلي

“Rodeados de caballos, camellos, burros y otros tantos animales, nos dirigíamos sin descanso hacia la población de Ağzikara situada a pocos kilómetros de la ciudad de Aksaray, nuestro destino, en la Anatolia Central (Turquía). Llevábamos días de camino desde nuestra última pausa y nuestros compañeros peludos y nosotros estábamos sedientos, hambrientos e impacientes para un merecido descanso en una buena cama, una copiosa comida y un lugar adecuado para nuestras oraciones.

Introducidos en la Ruta de la Seda nos encaminamos, meses atrás, a este gran viaje dispuestos a vender todas nuestras mercancías y enseres para dar sentido a tan dificultoso viaje y a la añoranza de nuestras familias. En el camino, nos habíamos topado con tantos otros: habíamos escuchado las historias de fervientes peregrinos y anécdotas variopintas de algunos militares que regresaban o se dirigían a un nuevo destino, todos, de distinta procedencia, lenguaje y cultura aunque no por ello poco entendibles. En esos días de rutas comerciales era rutinario encontrarse con personas de distintos puntos de Asia, del norte de África e incluso de la Europa Sur Oriental.

Después de varios días de camino bajo un aplastante sol, llegamos por fin a nuestro albergue o caravasar. Nuestras pocas paradas en medio del camino escogido para nuestras mercancías y animales habían sido en otros caravasares, edificaciones construidas para dar cobijo principalmente a los comerciantes, mercaderes y a sus animales, aunque era bien recibido todo aquél que llegaba después de un largo viaje. A pesar de que muchos de ellos se encuentran en Turquía, Armenia y Persia (Irán), siempre se me encogía el corazón cuando llegábamos a Ağzikara, un caravasar  la construcción del cual dio inicio en 1231 por los turcos selyúcidas. Precioso e imponente, altamente decorado siguiendo las tendencias artísticas islámicas, era en este punto cuando me sentía realmente en paz. Ağzikara, como el resto de los edificios construidos para dar descanso y reposo a los trabajadores de nuestro oficio, era único en sus características ornamentales y arquitectónicas. Sin embargo, era lógico que todos presentasen algunos elementos comunes.

Edificios rectangulares y anchos, creyentes a las normas geométricas, se alzaban airosos en medio de la nada, con sus inmensos portales complejamente decorados según la corriente artística y adornados en su interior con suntuosas mocárabes de gran profundidad. Los que han sobrevivido también han seguido un futuro similar. Es el caso del caravasar Jan el- Jalili (خان الخليلي ) reconvertido ahora en uno de los zocos más visitados por los turistas en El Cairo (Egipto), engendrado por el emir Dyaharks en 1382″.

Pese a ser ahora lugares turísticos que aparecen en las guías como zocos excepcionales y característicos de las ciudades siguen cumpliendo su función: ser el punto de encuentro de mercaderes, comerciantes y venta de productos.

Desciende al cráter del Yocul de Sneffels que la sombra del Scartaris acaricia antes de las calendas de Julio, audaz viajero, y llegarás al centro de la tierra, como he llegado yo. Arne Saknussemm“.

Viaje al Centro de la Tierra. Julio Verne.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s