Fins aviat

Hola,

Avui he trucat als avis. S’hi ha posat la tieta i l’he confòs amb l’àvia. M’ha explicat què ha fet i m’ha preguntat per mi. Per si vam arribar bé. Desprès s’hi ha posat l’àvia. L’avi està malalt, té un virus d’aquests que corren a la panxa, ha dit. L’avi et troba a faltar, està trist. L’avi no va menjar gaire ahir. L’avi té vèrtig. Ahir quasi cau. Ens vam espantar molt. No crec que puguéssim soportar un altre acomiadament.

No sé com es fan aquestes coses ni mai abans m’havia hagut d’acomiadar d’algú d’aquesta manera. No tant aviat, almenys. Així que no sé molt bé ben bé què dir ni què pensar sense que se’m caiguin unes quantes llàgrimes. Algú em va dir un dia que no importa el temps que estem amb les persones sinó el que sentim per elles. No hem passat incomptables hores junts. Però et feies estimar. T’estimem molt tots. Jo t’estimo molt. I això és el que ens trenca per dins i ens doblega de dolor. Un sentit amor que et proferíem sempre que et vèiem.

A mi se’m fa molt estrany. Sé que quan torni ja no hi seràs. I encara que no hi sigui sé que has deixat un buit molt gran que es percep des de la llunyania. I això dol. I fot molt. Tant de bo hagués allargat una mica més la conversa que vam tenir quan t’estaves recuperant, assaborir una mica més les teves paraules. Tant de bo s’hagués pogut fer tot bé des del principi.

Sempre he estat molt orgullosa de la meva família. De tots. De tots i cada un d’ells. Dels pares, del germà, dels cosins, dels avis, dels tiets, dels petits. I de tu. Sempre tant humil, tant senzill, tant fàcil, tant únic. I ens has demostrat que ens sobren raons per seguir estant orgullosos de tu: la gran multitud que et va venir a veure i es va congregar per dir-te adéu ho diu tot. I això ens ensenya que sí, que ets un model a seguir. I encara estic més contenta de saber que el Jaume i l’Oriol són com tu i que creixeràs amb ells i seguirem el teu llegat.

I m’està costant molt assumir que no hi seràs. Que no hi seràs pels peques, per la Montse, pels cosins, pels avis, per la mama, per la tieta. M’està costant molt assumir que ja no hi ets.

Siguis on siguis, només vull que sàpigues que, tot i la distància, jo també et trobo a faltar. I que t’he estimat molt i sempre ho seguiré fent. Siguis on siguis, no te’n vagis molt lluny i celebra amb nosaltes d’aquí un temps el que va ser la vida d’un dels millors homes que aquest món ha perdut. És una puta merda que hagis marxat.

T’estimo.

Fins aviat, tiet.

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Las voces del desierto

morgan-las-voces-del-desiertoAún me sigue dando vueltas a la cabeza la pregunta de si realmente la experiencia contada en las páginas de Las Voces del Desierto es cierta. Y aunque parezca increíble de hacer, esos seis meses que Marlo Morgan vivió en el desierto sin más compañía que la de los Auténticos y sin más abrigo que lo que llevaba puesto cuando marchó; sucedieron de verdad.

Morgan, siquiatra norteamericana, viaja a Australia invitada por una comunidad a recibir un premio. Llega con los atuendos propios para la ocasión y se va de esa sala con lo que ella cree más básico. Ese día, empieza una peregrinación por el desierto australiano, el outback, en compañía de los autodenominados Auténticos Hombres de Dios. Morgan, que es una Mutante, poco sabe que el emprendimiento de ese viaje la llevará a un autoaprendizaje muy profundo de su ser, de la naturaleza, y de nuestra relación y conexión con las fuerzas espirituales que nos mantienen unidos en causa y consecuencia con la Madre Tierra.

Los pasos de Morgan nos acompañan en nuestro propio interior y alrededores, haciéndonos pensar y reflexionar sobre cómo nos relacionamos con el mundo, qué daño le estamos causando y dónde centramos nuestra felicidad. Viajamos junto al grupo por un proceso de debate interno- espiritual gracias al comportamiento, modo de pensar, recibir la vida y tratar la Tierra de los Auténticos. Un libro que también invita a la reflexión sobre cómo nos acercamos a los seres diferentes a nosotros, con creencias y modos de vida distinto y cómo los silenciamos creyéndonos poseedores de la verdad absoluta; en este caso, de los aborígenes australianos, víctimas de políticas australianas muy duras.

Cómo si fuera una gran aventura de superviviencia, terminamos el libro con el alma más madura, un pensamiento distinto y una mirada diferente a la vida; más noble, más simple, más primitiva. Una gran recomendación para reflexionar sobre quiénes somos y cómo nos desarrollamos.

Migrar o perecer. Nueve retratos de Australia.

migraroperecerHacía tiempo que no me encontraba en la situación de querer que se parase el tren en medio del camino para tener más tiempo para leer.

Migrar o perecer; nueve retratos de Australia vino a mis manos por su autora meses atrás en una librería alternativa y monísima de Madrid. Con tinto y una mesa muy agradable, la periodista Laura Millán contó a los reunidos porqué y cómo había surgido este libro de su experiencia temporal en Australia. Compañera de la universidad en Barcelona, nos encontramos tiempo después en El Cairo, cuando ella trabajaba para EFE y como freelance para otros periódicos. Luego se mudó a Australia y creo saber que en estos momentos escribe desde Chile. El frío que hacía de la noche de la presentación en la capital se desvaneció con la charla tranquila y amable del grupo reunido. No pude dar rienda suelta a mi curiosidad por leer esas páginas hasta hace poco, cuando por fin conocí a Juanita, una de las nueve protagonistas del corto libro. Siempre me ha gustado el estilo de Laura y siempre que puedo la leo. No esperaba menos del libro y, al final, se me me ha quedado corto.

Migrar tiene un significado pero le siguen miles motivos. Perecer tiene un significado pero le sigue una lucha encarnizada por aferrarse a la vida. Y una vida mejor, no siempre es dónde uno cree que puede estar.

Australia (aunque extrapolable a otros muchos países) se desdibuja en este libro de todas exageraciones y envoltorios dorados para aparecer tal y como es: una tierra de ensueño donde casi todo es posible pero no dónde todo el mundo es bienvenido. Migrar o Perecer es un libro que explica a través de nueve historias personales y un estilo periodístico neutro y sencillo el mito del multicultiralismo australiano, agravado por la evolución del escenario político y los últimos acontecimientos bélicos. La vida de Bich-Tuy, las de Cristina y Víctor, la de Mahmud o la de Suki se insertan en el pasado histórico del país donde la autora va detallando, entre recuerdos personales, el contexto necesario para insertar esas vidas dentro de la evolución de Australia. Datos históricos, estadísticas, evoluciones migratorias y otros datos demográficos bailan sin entorpecer a lo largo de los distintos relatos, fieles a la redacción periodística pura la que, sólo, se cuentan hechos. Los nueve retratos otorgan una diversidad que facilita la identificación de uno mismo en alguna de ellas, o de alguien cercano, o de poder saber los motivos de alguien desconocido: el desplazamiento interior, la migración por causas políticas, la migración por la precariedad laboral, la migración por el escapismo a una vida esclava, de la guerra. La pluralidad llega también al país de acogida del que se detallan distintas cosas sobre las Antípodas, descubriendo en cada capítulo algo más sobre este país lejano.

Leer Migrar o Perecer es vivir la experiencia de dejar un país de origen para plantarte a uno de acogida. Un buen libro para recordarnos que no siempre lo que hacemos es porque lo queremos.

Era ridículo. Era impossible que llegáramos a Australia con aquello. Algunos de los refugiados decidieron no subirse. pero para mí sólo había una opción, había que hacerlo. No es que tuviera muchas ganas, pero cuando has tenido una vida dura no te importa. llega un momento en que la vida y la muerte están al mismo nivel”. (…)

Echo de menos a mi familia y a mis amigos. Lo echo todo de menos. Teníamos una vida increíble allí. Era dura por el trabajo, por la seguridad y el gobierno. Pero creamos una comunidad pequeña y muy especial. Podías ser tú mismo, tener tu propia identidad ente hippies, gente loca, intelectuales, artistas y músicos. Siria no es un país bonito porque el gobierno ha destrozado toda la naturaleza, pero te enamoras de su gente. No puedes hacer otra cosa si conoces su historia. (…)

Todavía me siento un refugiado. Todavía me siento fuera de la frontera. Siento que me han robado la vida entera. Yo tendría que haber tenido la nacionalidad en un país y haber llevado una vida normal. Y lo perdí todo. No soy australiano, no tengo ningún sentimiento respecto a las nacionalidades. Quiero una para poder viajar. Pero a veces siento que ni siquiera soy palestino. Quizás me siento más próximo a los gitanos. Ahora sé cómo es perder el contacto con tu país pero mantener tu estilo, viajar y hacer tu propia música, al margen del resto“. Del capítulo Mahmud.